Mi sanación y Evolución
Mi primer acercamiento a las terapias holísticas fue a través del yoga. Comencé a practicarlo cuando terminé la escuela secundaria y empecé la universidad. Ese primer año de cambios y desafíos estuvo acompañado por esta disciplina, que me ofreció una experiencia profundamente transformadora. Desde entonces, el yoga ha estado presente en mi vida de forma intermitente, pero siempre como un espacio de conexión y bienestar.
Tiempo después, sentí el impulso de formarme en masaje terapéutico. Ese fue mi segundo gran encuentro con el mundo holístico, y me abrió un camino profesional que nunca imaginé. Comencé a trabajar en una estética, luego a dar masajes a domicilio y más adelante abrí mi propio gabinete.
A medida que fui viviendo mis propios procesos personales y espirituales, nuevos caminos se fueron presentando. Así descubrí otras terapias que hoy forman parte de mi vida y de mi labor diaria: herramientas que no solo me han acompañado en mi transformación, sino que hoy pongo al servicio de otras mujeres que también están en busca de su sanación y evolución.
Mi noche oscura y el renacer
Como seguramente te pasó a vos, también atravesé mi noche oscura. Ese momento en el que todo parece desmoronarse, en el que la vida pierde sentido y una siente que no hay salida.
Fue allí, en medio de ese caos interno, donde aparecieron personas que marcaron un antes y un después en mi vida. Yo las llamo ángeles en la Tierra, porque llegaron justo cuando más las necesitaba, con una palabra, una presencia, una luz.
Y también apareció el Reiki.
Esa herramienta sagrada llegó para transformar mi vida desde lo más profundo. Me ayudó a reconstruirme, a sanar heridas que ni siquiera sabía que estaban abiertas, a volver a mí.
Tuve que tocar fondo para poder salir fortalecida. Y esa oscuridad tan densa, tan triste, tan angustiante, me enseñó a sostenerme, a confiar, a prepararme para los desafíos y pérdidas que vendrían después.
Hoy sé que nada fue en vano. Que ese momento fue una iniciación, un portal hacia mi verdadero camino. Y por eso, cada herramienta que hoy comparto con otras mujeres tiene un sentido profundo: nacen de mi propia vivencia, de mi sanación, y del deseo profundo de acompañar a otras en sus procesos.











